CORTE Y ESTOCADA: USO PRIMARIO Y SECUNDARIO 2ª PARTE

CORTE Y ESTOCADA: USO PRIMARIO Y SECUNDARIO 2ª PARTE

CORTE Y ESTOCADA: USO PRIMARIO Y SECUNDARIO 2ª PARTE


Las técnicas de corte, estocada y guardia, se mantienen en primera línea en el arte de la esgrima desde el nacimiento de la espada.

El corte y la estocada han influido sobre la práctica, el entrenamiento y el diseño de las espadas durante miles de años. De hecho, han surgido sistemas de esgrima a partir de cada una de estas técnicas, tanto en las sociedades europeas como en las orientales, y a modo de ejemplo podemos citar la esgrima militar europea de mediados del S.XIX. En el año 1845 de nuestra era, esta disciplina se dividió en tres sistemas. el primero era el de la espada pequeña, muy utilizado en duelos, dependiente casi exclusivamente de las técnicas de estocada; el segundo correspondía al sable de hoja curva, basado en técnicas de corte; y el tercero era una combinación de corte y estocada que se ejecutaba con armas de hoja recta.

Sir Richard Burton escribió en el año 1883 “En efecto, el hombre que por primera vez “estocó” hizo un descubrimiento que duplicó la eficacia de sus espada”. Unos ochenta años antes, Edward Oakeshott aseguró; “Pero el instinto humano en una pelea impulsa a acuchillar de forma oblicua al oponente, porque el golpe natural abarca el segmento comprendido en un círculo cuyo centro se localiza en el hombro”. A pesar de la validez de ambas afirmaciones, la decisión de recurrir a la estocada o el corte suele depender del tipo de combate en que deban aplicarse (duelo o batalla).

Por ejemplo, el soldado a caballo solía preferir el corte, y dicha acción le exigía empuñar una espada de hoja curva, que potenciaba su fuerza al unirse a la carga del caballo.

La forma de la hoja también permitía al jinete acuchillar a su enemigo sin detenerse. Sin embargo, si estocaba con una hoja recta, la espada podía quedar incrustada en el adversario y dejar al jinete desarmado.

Para el guerrero que peleaba a pie, una estocada realizada con una hoja mas recta y fina capaz de atravesar la armadura era más efectiva, pues carecía del empuje de una montura. este tipo de condiciones impulsaron el desarrollo de espadas como el estoc, muy popular en la Europa medieval, y empleada específicamente para estocar allí donde el guerrero encontrase algún resquicio en la armadura de su oponente.

Debido al entorno pragmático del campo de batalla, y la diversidad de armas empleadas en combate, la cuestión de cortar o estocar no presentaba grandes complicaciones para el guerrero: él sabía que tenía que ser capaz de realizar las dos con idéntica pericia. Su preferencia por una u otra podía reflejarse en las armas que portaba. Si su espada no permitía estocar, por ejemplo, recurriría a otras herramientas como la lanza, una daga o una espada corta. esto último, asimismo, le permitía desempeñarse en cualquier distancia de combate.

 

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