Corte y estocada: uso primario y secundario. 1ª Parte

Corte y estocada: uso primario y secundario. 1ª Parte

Corte y estocada: uso primario y secundario. 1ª Parte


Al analizar el uso de la espada, surgen dos cuestiones básicas pero muy relevantes, que se reflejan en las rutinas de entrenamiento asociadas a dicha arma. Los dos puntos de disputa son:

1. ¿Es la espada un arma secundaria o primaria?

2. ¿Con que fin es preferible emplear la espada: para cortar o para estocar?.

En gran medida, esta disputa depende del tipo de espada y del momento y el lugar en que fuese utilizada durante la prolongada historia del arte de la guerra. El soldado romano y el caballero inglés ejemplifican claramente el uso de la espada como arma primaria o secundaria.

Para el primero, su gladius y su escudo eran sus armas primarias. El crecimiento del Imperio romano favoreció el progreso de sus artes marciales. En efecto, si bien las primeras formaciones de soldados andaban torpemente, sin ninguna coordinación, alrededor del año cincuenta de la era cristiana sus métodos de guerra habían adquirido una notable sofisticación. Los militares ya no avanzaban en masa, sino que atravesaban el campo de batalla manteniendo una formación muy coordinada y controlada. Y antes de alcanzar a su enemigo, el soldado romano lanzaba su pilum, que era una jabalina especialmente concebida para atravesar los escudos enemigos y dejarlos inservibles; a continuación, se acercaban a su oponente, y empuñaba su espada y escudo en un combate cuerpo a cuerpo.

Como apuntan muchos investigadores “La doctrina romana hacía hincapié en la agresión individual. A los soldados se les enseñaba a acercarse a sus oponentes para poder emplear su gladii de hoja corta. el ejercicio habitual consistía en golpear al enemigo en el rostro con el umbo del escudo y a continuación clavarle la espada en el estómago”. El gladius podía usarse para la estocada y el corte, aunque su tamaño, alrededor de sesenta centímetros, lo hacían ideal para apuñalar.

Si bien la espada es el arma que más comúnmente asociamos con las Artes Marciales de la Europa medieval y renacentista, en muchos casos ocupaba un lugar secundario frente a la lanza, la alabarda y otros elementos ampliamente testados en la batalla. Los caballeros de la época renacentista y medieval eran buenos lanceros, y en la época en que la espada aún no era utilizada en el campo de batalla, al arma que abría casi todos los combates era la lanza.

Generalmente, la espada solo era empuñada cuando la acción acababa en una distancia en que la extensión de la lanza la convertía en un arma de poca practicidad. Sin embargo, era habitual que los caballeros modificaran sus lanzas para su uso en corta distancia. Por ejemplo, en la batalla de Poitiers (año 1536), los caballeros franceses, que luchaban a pie, cortaron sus lanzas hasta dejarlas en 1,80cm de largo para poder luchar a corta distancia y sin montar a caballo.

Los griegos tampoco desconocían el uso de la espada, sin embargo el arma preferida del hoplita en batalla también era la lanza; el kopis solo se usaba a corta distancia y a bordo de embarcaciones.

Es curioso como a pesar de su diversidad y su extendido uso, las armas de asta nunca recibieron tanta atención literaria como la espada… pero de eso hablaremos en otro momento.

El argumento de la espada como arma primaria o secundaria suele pasar por alto el entrenamiento y la perspectiva del practicante frente a la guerra. A pesar de que posiblemente prefiriese algún arma en particular, eso no le impedía utilizar otras cuando surgía la necesidad de hacerlo. No recurrir a diferentes armas suponía morir en la batalla, y lo cierto es que todos deseaban continuar con vida…

Continuará

Fuente: La Trasmisión del conocimiento en las artes de guerra tradicionales. Ed. Arkano

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