Confucianismo: La Senda de los Sabios (2ª Parte)

Confucianismo: La Senda de los Sabios (2ª Parte)

Confucianismo: La Senda de los Sabios (2ª Parte)


Para el año 59d. C., el confucianismo se había convertido en la religión oficial del estado chino, insistiendo en la buena conducta moral, en que cada uno ocupase el puesto que le había sido asignado y en la celebración de ritos.

El sacrificio representaba un papel de suma importancia en el ritual confuciano, y el propio Emperador encabezaba la nación en los cuatro principales sacrificios del año: al cielo, a la tierra, a los antepasados reales y a los dioses del suelo y del grano. A su vez, las principales autoridades de cada distrito llevaban a cabo sacrificios a deidades subordinadas, del mismo modo que se esperaba de los cabezas de familia que realizasen sacrificios en honor de sus antepasados.

Todo esto nada tenía que ver con las enseñanzas originales de Confucio. Allí donde él se interesaba exclusivamente por el papel desempeñado por el hombre en la sociedad, sus posteriores seguidores enfocaban su atención en las relaciones del hombre con las fuerzas de la naturaleza. Allí donde Confucio mostraba su aborrecimiento por el sobrenaturalismo y donde exaltaba al hombre superior, el pueblo supersticioso pervertía su doctrina con el fin de justificar rituales exentos de contenido, y los “hombres superiores” que dirigían la nación utilizaban esa doctrina pervertida para manipular a las masas.

Incluso así, el confucianismo es la primera y principal filosofía, habiendo ejercido sus principios una enorme influencia en la civilización asiática. Al irse expandiendo la influencia política y económica de China, también lo hizo su cultura y, junto a ella, los preceptos del Maestro. El resultado fue que la ética confucionista constituye la espina dorsal de casi todos los sistemas legales de las naciones asiáticas y la base de todos los códigos orientales del honor. Ejemplo de ello es el Hwarang-Do, el código ético desarrollado por los guerreros del reino coreano de Silla.

La exposición de Silla al confucionismo comenzó en el año 634d. C., cuando la reina Songdok estableció relaciones con el gobierno T’ang y , como resultado de estas, envió estudiantes a China para que aprendiesen métodos bélicos. Cuando volvieron, fundaron una escuela religioso-militar para jóvenes elegidos de la nobleza. esta academia fue madurando bajo la guia del rey Chihung y alcanzó su zenit en el siglo VIII. Sus enseñanzas estaban enfocadas hacia la ética confucionista y los principios militares del estratega chino Sun Tzu. el entrenamiento ético del Hwarang-Do estaba centrado en cinco principios morales: lealtad,amorfilial,veracidad,valor y disciplina. Dado que el gobierno de Silla tenía también contacto con los japoneses, algunos historiadores son de la opinión de que el Hwarang-Do podría constituir la fuente de la que surgio el Bushido en su día.

Sea así o no, es innegable el origen confucianista de todos los códigos éticos que rigen las artes marciales de oriente: lealtad hacia el instructor, respeto hacia los compañeros, puesto en la escuela según el sistema codificado de grados, saludo y reverencia hacia los “padres” del estilo…

 

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