Budismo: Prosecución del Camino de las Ocho Vías (Parte 3ª)

Budismo: Prosecución del Camino de las Ocho Vías (Parte 3ª)

Budismo: Prosecución del Camino de las Ocho Vías (Parte 3ª)


Viene de Parte 2ª

Aunque procedente del mahayana, el budismo meditativo constituye, en muchos aspectos, el retorno a las enseñanzas originales de Gautama. En vez de hacer hincapié en el rito y el culto, estos grupos volvieron a insistir en que el hombre se volviese hacia su interior para hallar, mediante la meditación, su propia iluminación. Las sectas meditativas recibieron el nombre de Dhyana, en la India; Ch´an, en China, y Zen en Japón.

La secta Ch´an fue fundada en las postrimerías del Siglo V., o a principios del VI, cuando el monje indio Bodhidharma fue a China para predicar el budismo Dhyana. Muchas cosas de las que se cuentan de Bodhidharma son puro folclore, aunque según una historia, llegó a China por primera vez en el año 480 d.C. Invitado por el emperador, a quien dijo que todos los estudios, oraciones y buenas obras que había realizado por consejo de otros sacerdotes mahayanas no le aportarían iluminación alguna. La única respuesta se hallaba en la meditación.

Tras haber acabado en Cantón, parece ser que Bodhidharma se retiró a una cueva, en la que permaneció meditando durante nueve años antes de retirarse al templo de Shaolin, en Hunan. donde, según admite la leyenda, enseño los ejercicios que, con el tiempo, evolucionaron hasta convertirse en los sistemas de lucha que hicieron a los monjes de aquel monasterio famosos a lo largo y ancho de China.

Este es el primer eslabón entre el budismo y las artes marciales y, hasta cierto punto, un eslabón válido. Las Artes Marciales fueron enseñadas en miles de templos budistas, y aun continua así. la concentración y disciplina que exigen, son compatibles con el budismo meditativo.

Pero el estudio de las Artes Marciales, aunque se realice en un templo budista, no tienen nada que ver con practicar el budismo como creencia. De hecho, hasta cuando los propios monjes luchaban, lo hacían por razones ajenas por completo a los pacíficos objetivos de la iluminación personal.

El budismo tiene una historia más bien turbulenta en muchas partes de Asia, y muy en especial en China. Evolucionando como centros dedicados al estudio intelectual y a la libertad de pensamiento, los templos y monasterios budistas con frecuencia se convirtieron en lugares de reunión para quienes se oponía a las sucesivas represiones políticas en la sociedad china.

En algunos casos, los monasterios proporcionaron refugio a fugitivos políticos, aunque lo más frecuente  fuese que los propios monjes se mezclasen en intrigas políticas, sociedades secretas y todo tipo de movimientos políticos subversivos contra las autoridades gubernamentales.

En cualquiera de los casos, el crisol del desorden político fue, con toda probabilidad, el más poderoso incentivo para el desarrollo de sistemas efectivos de lucha. ¡Para combatir al gobierno, había que saber luchar!

Continuación y final, la semana próxima…

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