Budismo: Prosecución del Camino de las Ocho Vías (Parte 2ª)

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Viene de Parte 1ª

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El budismo theravada es el más cercano a las enseñanzas de Gautama. Sus principios insisten en que sus seguidores deben trabajarse su propia salvación, sin apoyo de los dioses. Por ello, los adeptos al theravada es probable que se afeiten la cabeza, vistan gruesas túnicas amarillas y se hagan monjes, al igual que los discípulos de Gautama. Sin embargo, a mucha gente nunca le ha agradado tal estilo de vida, por lo que el budismo theravada ha sido siempre minoritario comparado con los más populares grupos del mahayana.

El budismo mahayana se fue desarrollando partiendo de varios cambios radicales que sus seguidores imprimieron a la doctrina básica de Gautama. En primer lugar, decían que, de forma secreta, Gautama había ilustrado con muchos más principios a sus discípulos más próximos que al resto de seguidores.

El hecho de que los dirigentes del mahayana pretendieran ser los transmisores del legado de los seguidores favoritos de Buda, abrió de par en par las puertas a la introducción de nuevos principios doctrinales. Además, fue tomando forma la creencia de que Gautama no era simplemente un hombre, sino un ser compasivo y divino que vino a la tierra para ayudar a la humanidad y, lo que es más, afirmaron que Gautama no era el único Buda. Debieron existir otros antes y después que él, y tenían que venir muchos más. Al ser divinos, todos esos Budas debían ser adorados y venerados. Finalmente, introdujeron el concepto de bodhisattva o “ser iluminado“.

El bodhisattva era el camino por el que la gente corriente podía convertirse en una deidad secundaria. Funcionaba así: en un momento cualquiera de su vida, el aspirante podía hacer el voto de convertirse en bodhisattva. Si, a partir de ese momento, llevaba una vida ejemplar, el aspirante iba haciendo méritos. Cuando moría, no podía entrar en el Nirvana, sino que se quedaba el alguna morada celestial respondiendo a las oraciones de los vivos.

Sin embargo, en la práctica, fueron muchos más los personajes que transformaron en bodhisattvas que los que decidieron hacerlo. A medida que el budismo se iba extendiendo, fue absorbiendo poco a poco a muchos dioses procedentes de cultos populares locales que, en muchos casos, fueron ocupando su lugar como bodhisattvas. Los héroes locales, así como muchas personas famosas, se convirtieron a menudo en bodhisattvas, a veces, muchos siglos después de sus muertes.

De nuevo, nos encontramos con un sistema que fue fundado como doctrina laica, pero que se transformó en un método de culto por sus posteriores seguidores. En el caso del budismo, nació de una religión ritual que se desarrolló por separado como disciplina mental no religiosa y que, siglos más tarde, volvió a su estado original religioso.

Además, de modo significativo para historiadores y artistas marciales, fue el budismo mahayana el que echó raíces en China y desde ahí se fue extendiendo por el resto de Asia.

Los historiadores creen que el budismo theravada fue el primero en llegar a China a principios del siglo I dC., aunque fue el budismo mahayana, más tardío en el mismo siglo, el que cuajó. Para entonces, el mahayana era un credo místico y ritual con una multitud de budas y bodhisattvas. Esta versión del budismo indio daba la impresión de ser sumamente china, tanto, de hecho, que los intelectuales taoístas lo menospreciaron porque lo tomaron como una versión inferior del taoísmo.

El budismo y el taoísmo cuentan con enormes similitudes. Ambos, en sus formas originales, eran doctrinas introspectivas y místicas destinadas a ayudar al hombre a encontrar su verdadera naturaleza. Cada una de ellas proponía que la humanidad hallaría sus respuestas volviéndose hacía adentro en lugar de intentando buscar conocimientos externos.

La reencarnación era un concepto nuevo para los chinos, aunque los taoístas considerasen la iluminación budista como, sencillamente, otra expresión de armonización con el Tao. Además, con todos sus dioses y ritos, el budismo mahayana era casi una imagen especular del taoísmo religioso.

De esta forma, las dos doctrinas se fusionaron como si de un matrimonio consumado se tratase. Con el decurso del tiempo, el budismo absorbió el taoísmo religioso y adoptó a muchos de sus dioses como budas y bodhisattvas. Nuevas sectas, claramente chinas, brotaron y se extendieron junto a la cultura china por toda Asia, llegando a Corea en el siglo VI, y a Japón a lo largo de varios siglos después.

Las más importantes de estas sectas, al menos para quienes practicaban las artes marciales, fueron las “intuitivas” o “meditativas”

Continuará…

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