Ausencia de pensamiento I

Ausencia de pensamiento I

Ausencia de pensamiento I


Si existiera un solo rasgo característico de los maestros “clásicos”, sería la capacidad de introducirse en el mushin o “mente sin pensar”. Este estado mental constituye el origen principal de las rápidas reacciones del guerrero tradicional, de su percepción extrasensorial y de su acertada calma.

Aunque sus efectos den la impresión de ser místicos, el mushin es en realidad un concepto sumamente simple: no pensar. En fin, puede que suene a simple, pero desgraciadamente constituye una de esas ideas mucho más fáciles de comprender que de poner en práctica y, si no, intedtadlo. Dejad a un lado este artículo y comprobad durante cuáto tiempo sois capaces de detener vuestros pensamientos.

El pensar interfiere en el combate. Por muy descabellado que parezca, pensar molesta. Está claro que todos tenemos que pensar para aprender. Necesitamos interiorizar la forma, mediante la repetición contínua y su comprensión mental. Sin embargo, llega un momento en que pensar interfiere en nuestra capacidad de llevar a cabo la técnica, y hace más lento nuestro tiempo de reacción.

Imaginad durante un momento el proceso que se desarrolla cuando un alumno que piensa tiene que actuar frente a una patada. El adversario inicia la patada, y los ojos del alumno ven el movimiento. Al tiempo que sus ojos reunen esa información, su mente se debate para interpretar lo que ve y elegir la respuesta adecuada con la que emitir la orden a su cuerpo. Este acto no sólo implica una interpretación consciente de las señales sensoriales, sino, además, un proceso decisorio. Como resultado, el alumno, con toda probabilidad, no logrará la acción adecuada para detener la patada… Demasiado lento¡¡

Su actuación será todavía peor si su mente se encuentra en otra línea de pensamiento, por ejemplo previendo un ataque diferente, o planificando uno propio…

Imaginaos ahora al mismo alumno en mushin. El adversario lanza su ataque, pero en lugar de esperar a que su mente medite la situación, el cuerpo de nuestro alumno se mueve de forma espontánea, no sólo para defenderse contra el ataque, sino para interceptarlo y contraatacar también. Un movimiento suave y fluido. Nada de pensar. Solo acción.

El mushin es algo más dificil de describir. La respuesta condicionada representa un papel importantísimo en su desarrollo, aunque eso no significa que uno deba convertirse en un autómata que reacciona en  ausencia de voluntad própia. Por el contrario, un guerrero en mushin se encuentra en perfecto control de sus actos. Carente de todo parloteo mental que la mayoría de gente tiene que sufrir, siente con toda libertad como su adeversario prepara un ataque antes de que se mueva. Acto seguido, asimila la situación táctica y reacciona. Todo sin pensar. Se podría definir como “otro nivel mental”.

Próxima semana, Parte Segunda…

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